De un garabato a algo real.
Garabato nació de una convicción simple: las cosas que imaginamos merecen existir.
Empezamos convirtiendo dibujos de chicos en juguetes reales — ese monstruo de tres ojos, ese superhéroe con la capa torcida — y descubrimos algo más grande: a la gente le emociona tener en sus manos algo que nació de su propia imaginación.
Hoy transformamos dibujos en piezas únicas hechas a medida, siempre con una vista previa para aprobar antes de fabricar.
Creemos que no hay dos dibujos iguales — ahí está la magia.